jueves 6 de enero de 2011

moradas efímeras por (para) sobrevivir

             miniaturas de Charles Simonds  (imagen vía hyperallergic.com)

Podría imaginar que volverían a pasar los meses y me encontraría en otro año con un blog desolado que no olvidado; que todo aquello que una vez quise contar iría quedando en notas o en dibujos y en las líneas de un cuaderno, o de un trozo de papel o en los infinitos archivos de estos borradores que nunca acaban y solo se acumulan, que escribir de música, historia o paisaje no es una excusa..
...y lo posponía porque siempre busqué un orden, un desorden de “cronología invertida”, pero un orden mío al fin y al cabo… _nunca esto, feliz acontecimiento, antes de aquellas historias, no, porque me vuelvo loca_ , pensaba, ..infeliz esquiva.

¿y ahora qué?
de nuevo un cambio off--> on , otros dos polos: v --> g en lugar de n --> y
de nuevo un 0 es tragado por un 1, este 11 también “rompe un cero” así que en el fondo es como otra oportunidad, esta vez dos veces “sí”!, además siendo impar no me queda otra que confiar en la permuta; sonrío y espanto a la mala suerte.

...y desearía que fuese como un juego, como aquellas miniaturas de Charles Simonds, mini paisajes y micro arquitecturas que construía en el Lower East Side de los años 70 en Nueva York para la “Gente Pequeña”, preciosas aldeas de barro, fantasías de fragilidad perdidas.

...y porque si escribir por no pintar es una forma de escapar y de librarme de no sé qué, entonces lo haré en desorden y a través de las cosas que no son solo mías, si no tendría que formar un grupo y hacer canciones pero eso lo dejo para otra vida…
...y aunque ya lo dije hace justo un año, y hace varias ciudades, entonces fue Nueva York, me tomo la ocasión de re-comenzar, y re-tomo lo no olvidable.



aldeas de Charles Simonds
(imagen vía flickr.com ian_crowther)