
Ni fui a Times Square ni vi la bola de cristal con sus 32.000 LED lights.
Desde Brooklyn y sin uvas, pasando antes por Queens, nos despedimos de este año y llegó el siguiente. No estuvimos en Manhattan pero era NYC on New Year’s Eve.
El juego de palabras, el baile de estas letras y la permutación de cifras por el nuevo año funcionaba como un acertijo de almanaque.
Al escribir la fecha del archivo el primero de año me apareció este número:
100101 ---> viernes, 1 de enero de 2010
100102 ---> sábado, 2 de enero de 2010
etc…
Ordeno por años, sitúo el día detrás del mes y delante el año, al escribir la secuencia me resulta un número confuso, enmarañado, ambiguo como los de un letrero digital, líneas rectas en metacrilato sobre ceros y unos,.. es casi cósmico. Entonces recordé las cifras encendidas detrás de la pantalla de aquellos “Casio” retros y el lenguaje de las computadoras con su sistema interno de doble voltaje, el sistema de numeración binario de encendido (1) y apagado (0).
Escucho a Clara Rockmore y a Delia Derbyshire. Tristeza de metal y elegancia de ciencia ficción. ¡Ellas sí que eran smart! El sonido del Theremin y el del oscilador son como ese número astronómico, de zumbido lejano. Las mujeres construyen futurismo!
Y recuerdo que hablando con María sobre los dígitos del año, la lectura de 2010 prometía expectativas ante el cambio del “no” por el “sí”.
Cuando ahora escribo enero de 2010 como si fuera una secuencia de bits 1001 y si, según este antiguo sistema de representación, 1001 es igual a 9 en el sistema decimal, me doy cuenta de que a nuestro 9 se lo ha tragado un cero “apagado” y “el otro cero que [se] ha partido” ha servido para encenderse porque se ha cambiado por el uno de “encendido”. Esta idea acerca de las cifras del nuevo año, y la divertida confusión lingüística que se ha generado entre los anglosajones para pronunciarlo, me resulta tan mágica y astral que no puedo esperar otra cosa que un “mejor” para el año del tigre, porque su permuta es 2009 ---> 2010, porque el cambio es off ---> on

Según la Wiki, el número binario puede adoptar distintos símbolos en función de su arquitectura:
1 0 1 0 0 1 1 0 1 0
I - I - - I I - I -
x o x o o x x o x o
y n y n n y y n y n
y n y n n y y n y n
Las siglas ny que forman la palabra new york son como aquellos símbolos numéricos que asignan el valor positivo y negativo a las secuencias. Y en efecto, la secuencia de su nombre concuerda con el cambio:
new --> york es n --> y; es 0 --> 1; es off ---> on
La n y la y podrían ser los dos voltajes diferentes o el dúo de polaridad magnética que describe la mímica de esta ciudad. Y su contradicción. Optimista.




5 comentarios:
Feliz 10 :-)
Bienvenida de nuevo! ahora no vayas a dejar de escribir otro rato que esta muy bien leerte.
muchos besos!!
feliz cumple!!! guapa!
¿y cúando podré darte yo la bienvenida ? si de nuevo marchamos..
espero verte! que a este paso... be always on the move....
¿Qué está pasando? con la de cosas que debes tener que contar...venga, anímate y márcate un post chiquitito.
que estoy y no estoy... a ver si estoy y me encuentro.. y cuento..
un beso muy grande.
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